Redescubriendo el valor humano en los negocios
- Kelly Ballesteros
- hace 6 días
- 4 Min. de lectura
Hace 20 años, cuando apenas estaba definiendo a qué quería dedicar mi vida profesional, y evaluaba las posibilidades de aquello que me atraía o que parecía tener buen futuro, tomé algunas decisiones basadas en información, otras en intuición y otras en sesgo y superficialidad. Hoy en día con la madurez que he adquirido, me he preguntado si hice lo correcto o si me equivoqué. Con esa inseguridad interna que a veces despierta y se pregunta: “qué hubiera sido de mi, si…” Nunca lo sabré, solo sé que con el camino que elegí empecé a crear mi propia burbuja.
Labrando mi camino
Mi camino profesional se fue fortaleciendo en el marketing digital, y en esencia mi mundo de al menos 40 horas a la semana fueron las agencias digitales, centrales de medios y las grandes compañías de marcas de consumo masivo por mencionarlo de forma muy resumida. Siempre fue normal, y en el mundo social de cierta manera era raro para mí ver que algunas personas no lograban entender muy bien qué era lo que hacía.
Hoy lo entiendo perfectamente, pero me tomó mucho tiempo. No todos hacen parte de esa burbuja. Cuando explotó y quise salir de ahí, comprendí que no todo el mundo entiende el mundo digital, menos el marketing, y mucho menos la inteligencia artificial.
Para ejemplificar lo que quiero decir, mi mamá se refiere al bot de la página web de Colsanitas como “la muchacha Ana María” y jura que es una persona real que está ahí atendiendo las solicitudes de millones de personas. (eso la hace feliz, y cree tenerlo clarísimo, por más que le explique que no es así).
Aterricé a otra realidad
Toda está anécdota personal para decir, que el estallido de esa burbuja me hizo entender que en el mundo empresarial hay millones de interlocutores, no solo son los coordinadores o gerentes de marketing de grandes empresas (que de cierta forma se las saben todas); sino que hay diferentes interlocutores de empresas pequeñas, medianas y grandes que aprecian ser guiados y que reconocen el valor de cada solución que les ayude a ellos y a sus compañías a ser cada vez mejores. A vender más, a coordinar mejor sus áreas internas, a tener estrategias con propósito; por ejemplo. Y que sin duda, hay otras formas de acercarse a las personas y a las posibilidades comerciales.
En el mundo laboral, cada quién busca su propia felicidad
Atrás queda el hecho de llenar un brief, armar una presentación, bajar un presupuesto, presentar y prender las velas para que el proyecto salga adelante. Hoy, entiendo que el paso inicial más importante es entender a quién y con quién voy a hablar. Se trata de descifrar el ADN de la compañía de la que es dueño o para la cual trabaja, y sobretodo desde su rol, qué quiere lograr, qué como persona lo haría feliz, que quiere obtener como fruto de nuestra posible relación y qué como ser humano en esa industria le haría apretarme la mano y decir “trato hecho”. Detrás de esa persona hay sueños, interrogantes, inseguridades, aciertos, triunfos, decepciones y seguramente varias burbujas que así como yo, ha creado y roto con el paso del tiempo.
En mis relaciones personales me tomo el tiempo de conocer al otro y decidir si quiero que sea parte de mi vida o no. Hoy en las relaciones comerciales aprendí a que debo hacer exactamente lo mismo (no todas son un fit). Pero si me interesa tener un primer contacto, quiero poder transmitir cosas como éstas: se de ti, me he tomado el trabajo de investigar qué haces, me haces match y por eso estoy acá queriendo indagar mucho más, cuéntamelo todo.
Hay que probar y tener claros los dolores para desarrollar productos eficientes
Por supuesto esto requiere tiempo e investigación. Dentro del portafolio de Navigamo, desarrollamos asistentes para aliviar dolores y ayudar a generar eficiencias en las compañías, pero también los desarrollamos para nosotros mismos, solo así entendemos hasta dónde los podemos hacer llegar. Nos ayudan a prepararnos para estos acercamientos comerciales, nos permiten analizar y entender a nuestros posibles clientes, profundizan en industrias que posiblemente desconocíamos (y que en horas de trabajo normal nos tomaría semanas investigar y analizar).
La IA nos puede ayudar a comprar un poquito de tiempo
Todo en la vida requiere de un balance, el tiempo para nosotros mismos es importante, tiempo para reflexionar en cosas como las que mencioné al inicio de este artículo. Cada vez hay menos disponible y más cuando hay tantas obligaciones de cara a nuestro trabajo y a nuestras vidas personales. Pero te digo que hoy puedo explicarle a mi mamá (la de la historia de su amiga Ana Maria) que mientras termina de servir el almuerzo una martes en la tarde, en menos de un tres minutos le dicto a mi asistente un par de instrucciones para que me resuma los mails que tengo en mi bandeja de entrada, me ayude con un par de borradores para un correo, y que vaya investigando sobre una compañía y un CEO con quién me sentaré mañana a conversar. Cuando mi mamá llega a la mesa, he guardado mi celular. Me pregunta con quién hablaba, le explico que conversaba con mi asistente, me mira extasiada sin comprender muy a fondo como todo eso puede estar pasando…y dice: qué bueno, ahora si tengo toda tu atención. Nada más que decir, éstas herramientas con IA nos están regalando tiempo y momentos memorables.
Última reflexión: valor humano en los negocios
No sé qué hubiera pasado si mis decisiones hace 20 años hubieran sido otras, lo que sé es que cuando decidí romper esa burbuja, me abrí al mundo y entendí que hay mucho por descubrir aprovechando todo lo que el universo y las nuevas tecnologías ponen en nuestras manos, eso sí, nuestra humanidad y sensibilidad son el ingrediente fundamental para todo.
Si quieres revaluar el valor humano en los negocios y en qué gastas tu tiempo, contáctame.